
Las organizaciones firmantes —Podemos, Izquierda Unida Canaria, Sumar, Sí Se Puede, Nueva Canarias y Lanzarote en Pie— manifestamos nuestro más firme rechazo a la guerra iniciada por Estados Unidos e Israel en Oriente Próximo, una nueva escalada bélica que amenaza con extender el sufrimiento, la destrucción y la inestabilidad en una región castigada durante décadas por la lógica del intervencionismo y la ocupación. Esta ofensiva no traerá seguridad ni paz, sino más víctimas civiles, más desplazamientos forzosos y más fractura internacional.
Denunciamos el papel del imperialismo estadounidense como motor de conflictos que responden a intereses geoestratégicos y económicos ajenos a los pueblos, así como la ofensiva permanente contra la población civil palestina, especialmente en Gaza, donde la devastación humanitaria y el castigo colectivo han generado una situación insoportable ante la mirada del mundo. Señalamos también la complicidad de sus aliados en el Estado español, especialmente el Partido Popular y Vox, que han respaldado sistemáticamente las políticas de alineamiento acrítico con la agenda militar de Washington. La paz no se construye con bombas ni con subordinación política, sino con diplomacia, legalidad internacional y respeto a los derechos humanos.
Desde Canarias reafirmamos nuestra voluntad de que el Archipiélago sea un territorio de paz, cooperación y solidaridad entre pueblos. Rechazamos que nuestra tierra forme parte de estrategias militares que la conviertan en una frontera sur militarizada al servicio de intereses ajenos, con consecuencias directas sobre nuestra economía, nuestra seguridad y nuestra soberanía. Apostamos por abrir el debate social e institucional para la aprobación de un Estatuto de Neutralidad para Canarias, que blinde nuestro territorio frente a cualquier implicación en conflictos armados y refuerce nuestro compromiso histórico con la convivencia, el desarme y la resolución pacífica de controversias.
Trasladamos a la ciudadanía canaria que seremos parte activa de su voz en el grito mayoritario de “No a la Guerra”. Nos comprometemos a llevar esa exigencia a todas las instituciones donde tenemos representación, a impulsar movilizaciones unitarias y a trabajar sin descanso para frenar esta barbarie. La paz no es una consigna: es una responsabilidad colectiva. Canarias debe estar del lado de la vida, del derecho internacional y de los pueblos que resisten frente a la guerra.
